sábado, 25 de octubre de 2014


OBESIDAD INFANTIL



PROBLEMA:
¿CÓMO PREVENIR LA OBESIDAD EN NIÑOS DE PRIMER GRADO DE PRIMARIA?

HIPOTESIS:
A mayor duración y a mayor grado de obesidad, mayor morbilidad y mayor mortalidad.
A correctos hábitos alimenticios, un estilo de vida saludable. Entre más pronto se inculque son más fáciles de mantener durante la adolescencia y la adultez, por lo tanto, constituyen las mejores armas para evitar el sobrepeso.

PROPOSITO:
Facilitar y prolongar la vida a los infantes fomentándoles buenos hábitos desde sus primeros años previniendo la obesidad con proyectos basados en una alimentación equilibrada y la práctica de ejercicio físico.


JUSTIFICACIÓN

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI.
El problema es mundial y está afectando a muchos países. La prevalencia ha aumentado a un ritmo alarmante en niños con sobre peso y posiblemente tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta. Precisamente, por esta razón el tema es de interés preponderante, pues los factores que influyen en dicha problemática surgen en la edad temprana y son en gran medida prevenibles menciona Sandra G. Hassink en su libro la obesidad infantil “los pediatras atienden todos los días niños con problemas de obesidad, niños obesos y niños que sufren las comorbilidades de la obesidad”.
Por lo consiguiente, hay que dar una gran prioridad a la prevención de la obesidad infantil y aumentar los esfuerzos por promover una dieta saludable y equilibrada, a esto debe agregarse hábitos y rutinas de ejercicios para la disminución del sedentarismo que establece una relación simbiótica con la obesidad. Por lo cual se sugieren estrategias que pretenden detener el avance de esta transición.



CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES.

Actividades
Octubre
Noviembre
Semanas
Semanas
1
2
3
4
1
2
3
4
Investigación documental sobre el problema








Observación diagnóstica dentro del aula para detectar a los alumnos con obesidad infantil








Definir instrumento a utilizar en el proyecto








Aplicación del instrumento








Recolección de datos








Análisis de los datos








Trabajo final









INSTRUMENTO.
En el proceso de la investigación se utilizará como técnica la observación, la cual se realizará en la Escuela Primaria Indígena Bilingüe “José María Morelos y Pavón” en el aula multigrado de Primer y Segundo año, en la comunidad Malpasito perteneciente al municipio de  Las Choapas, Veracruz. Dicho instrumento se ha elegido por tener un procedimiento empírico por excelencia ya que establece una relación directa entre los sujetos a observar y el docente, quien en esta ocasión es el encargado del procedimiento



MARCO TEORICO:
Definición
La obesidad se define como el exceso de grasa corporal, que induce a un aumento significativo de riesgo para la salud, debido a un desequilibrio prolongado entre la ingestión de calorías y el consumo de energía. En palabras sencillas el incremento de peso se produce cuando las calorías que se consumen en las comidas y bebidas superan a las calorías que se gastan en el metabolismo basal, el efecto térmico de los alimentos y la actividad física. Se inicia generalmente en la infancia y la adolescencia.

Los métodos más usados para medir la obesidad son los antropométricos: relación, talla, peso, índice de masa corporal (IMC), pliegues cutáneos y la simple inspección del paciente. El índice de masa corporal (IMC) se calcula al dividir el peso en kilogramos sobre el cuadrado de la talla en metros. (Kg/m2). El sobrepeso infantil se establece a partir del centil 75 en las curvas de IMC y la obesidad infantil a partir del centil 85.

Clasificación
La obesidad puede clasificarse en exógena y secundaria. La exógena o esencial, es la más frecuente y representa el 95% de todos los casos de obesidad infantil. La secundaria o sindromática forma parte de la sintomatología de una enfermedad conocida y corresponde al 5%. Desde el punto de vista cuantitativo la obesidad se clasifica en "androide" y "ginecoide". La primera, llamada también visceral, central o tipo "manzana", tiene como característica que el acumulo de grasa es a nivel troncal o central. La segunda, llamada también obesidad periférica o tipo "pera", presenta la grasa a nivel periférico preferentemente en la cadera y en la parte superior de los muslos.

Epidemiología
En la primera mitad del siglo XX y parte de la segunda, se describía a los ricos como obesos y a los pobres delgados, el problema entonces era como alimentar a los desnutridos y abatir la desnutrición. En la actualidad la mayoría de los ricos principalmente los jóvenes, son delgados por que trabajan en dietas, alimentos light, ejercicio –jogging, spinning, fitness, etc. y los de clase media y pobres son además de desnutridos obesos, la preocupación ahora es la obesidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1998 la consideró epidemia mundial debido a la existencia de más de 1 billón de adultos con sobrepeso de los cuales al menos 300 millones eran obesos. Esta epidemia de obesidad no se limita a los países desarrollados, su aumento es más rápido en países en vías de desarrollo como el nuestro, que enfrentan un doble problema, la desnutrición y la obesidad.

Publicaciones recientes muestran que la incidencia y prevalencia de la obesidad han aumentado progresivamente desde hace 60 años y de forma alarmante en los últimos 20, con cifras aproximadas de 20% en la infancia, 40% en la adolescencia y hasta 70% en los adultos. En la Encuesta Nacional de Salud 2006 se encontró que el mayor incremento fue en la prevalencia de obesidad en los niños (77%), comparados con las niñas (47%).
Enfermedades asociadas a obesidad
Recientemente se han encontrado vínculos entre la obesidad y la inflamación, esta inflamación crónica silenciosa es el detonante de las enfermedades crónico degenerativas que coexisten con la obesidad y el síndrome metabólico. En la obesidad hay un incremento en la producción de ácido araquidonico (AA) por los adipositos, precursor de los eicosanoides proinflamatorios como el factor de necrosis tumoral-a (FNT-a) y de interleucina-6 (IL-6), estas citocinas, favorecen la resistencia a la insulina, agravan el incremento de grasa en el cuerpo y elevan el riesgo de enfermedades crónico-degenerativas. Diferentes estudios han demostrado que la obesidad en la infancia se asocia a obesidad en la edad adulta. A mayor duración y a mayor grado de obesidad, mayor morbilidad y mayor mortalidad. Específicamente, se ha demostrado que la obesidad en la adolescencia se asocia a mayor mortalidad general, hipertensión arterial, enfermedad vascular cerebral, infarto de miocardio y cáncer de colon.

La obesidad de tipo androide o central es la que más se relaciona con trastornos metabólicos como dislipidemias,ll, alteraciones de los factores de coagulación, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, e hipertensión arterial, que elevan el riesgo de enfermedad coronaria.
En países con economías emergentes como la de México, la obesidad infantil y las enfermedades asociadas a ella en la infancia misma o en la edad adulta, han aumentado en proporción alarmante sobre todo en los últimos 20 años, por lo que la Organización Mundial de la Salud la consideró en 1998 como una verdadera epidemia y un problema de salud pública. México es el segundo país con mayor número de obesos en el mundo, sólo por debajo de los EUA, el Distrito Federal es la ciudad con mayor número de obesos.
Si bien se observa en todos los niveles socioeconómicos, la población más afectada la conforman la clase media y los hijos de emigrantes de las zonas rurales a las grandes ciudades. En ambos grupos entre las causas se encuentran los cambios en la dieta tradicional abundante en frutas, vegetales y leguminosas, por la de tipo occidental rica en grasas saturadas, y azucares refinados con carga glucémica1 elevada. Papel preponderante lo constituyen también la falta de ejercicio al aire libre y el sedentarismo e inactividad física de los niños y adolescentes que pasan muchas horas frente al televisor, con los videojuegos, en la computadora, o hablando por teléfono; tiempo durante el cual consumen gran cantidad de lo que se conoce como “comida chatarra” y refrescos embotellados o jugos. A esto debe agregarse la predisposición genética de los ancestros de nuestra población indígena relacionada con el “genotipo ahorrador” que les permitía vivir de la caza para no morir de hambre en tiempos de escasez y darse comilonas en tiempo de abundancia. Esto era una ventaja en los tiempos de hambruna, pero es evidente desventaja en la actualidad en ambientes que ofrecen múltiples opciones de comidas rápidas ricas en calorías y bajas en nutrientes.
De acuerdo a la Encuesta Nacional de Nutrición (ENN) de 1999 y la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2006, la prevalencia2 combinada de sobrepeso y obesidad en escolares de ambos sexos aumentó un tercio en ese lapso, el sexo masculino mostró los mayores aumentos en obesidad. Según resultados de la ENSALUT, uno de cada tres adolescentes tiene obesidad o sobrepeso, lo que representa 5,757.400 adolescentes en el país con estas enfermedades.
Finalmente, seguir el ejemplo de otros países y legislar para que se regulen o prohíban los anuncios publicitarios en televisión, que fomentan el consumo de comida rápida y refrescos en horarios infantiles, sin anteponer los intereses económicos y la corrupción, a la salud de los niños y adolescentes de México.
Ni la buena alimentación se ve en los kilos ni a más gramos mejor salud. De hecho, subrayan los especialistas, el sobrepeso "aumenta el riesgo de que desarrolle obesidad en la infancia". La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha alertado sobre el gran problema que supone la obesidad infantil para la salud pública del mundo. En las dos últimas décadas, se ha triplicado el número de niños y jóvenes con este problema.

Concretamente en España, uno de cada tres niños pesa más de lo que corresponde a su edad. Está demostrado que estos pequeños tienen más probabilidades de sufrir diabetes y enfermedades cardiovasculares a edades tempranas, por lo que muchos gobiernos, entre ellos, el español (a través de estrategia NAOS), ya están poniendo en marcha iniciativas para sensibilizar y educar a los adultos, que, al fin y al cabo, son los responsables de que sus hijos aprendan e interioricen patrones de alimentación sanos.
Tal y como señala la guía, de Sandra G. Hassink durante los primeros seis meses de vida, "la lactancia materna es el alimento ideal para el perfecto nacido". A partir de entonces, y hasta los dos años, su uso junto con otros alimentos conformarán la dieta del bebé, y así lo recomienda la OMS. Tomar pecho no sólo garantiza el crecimiento físico y mental, también desarrolla la inteligencia del pequeño y fortalece el vínculo afectivo con su madre. Además, le protege de futuras enfermedades inmunitarias como las alergias. No obstante, si no se le da pecho, existe la leche de fórmula.
Poco a poco se irán introduciendo las verduras, las frutas, los cereales, las carnes magras (pollo, pavo y ternera), el pescado blanco (merluza, dorada...), el huevo, las legumbres, la pasta, el pescado azul y la leche de vaca.
Durante los primeros cuatro años de vida, "los niños pueden ganar hasta 30 centímetros. Necesitan mucho calcio, proteínas, vitaminas, grasas naturales, minerales e hidratos de carbono", explica la doctora Vázquez. "La sociedad actual tiene una especie de hidratofobia, pero los pequeños a estas edades tienen que tomar alimentos de este tipo, fundamentales para el desarrollo de la inteligencia: patatas, cereales, legumbres y azúcar (que en las cantidades adecuadas no es malo)". Se trata de que la alimentación sea lo más natural posible y la bebida preferencial, por supuesto, el agua.

Cada vez "hay más productos procesados y envasados en plástico" (con disruptores hormonales como el bisfenol A, presentes también en las latas). "En los primeros años de vida es importante evitarlos en la medida de lo posible. Mejor optar siempre por los alimentos frescos". Los 'snacks' y las golosinas tienen que quedarse para las excepciones, advierte la endocrina, no pueden ser de consumo diario, no aportan ningún valor nutricional, más que el calórico y además son muy adictivos.

Por otro lado, hay que "perder el miedo a la grasa natural, al aceite o de vez en cuando a un filete de hígado, que aporta muchas vitaminas necesarias para el cerebro". En cuanto a la sal, cocinar con poca cantidad y restringir los aperitivos envasados, que suelen ser una bomba de sal.

El periodo escolar, es decir, hasta el inicio de la pubertad, es más estable. De media, crecen entre seis y ocho centímetros al año. Es el momento de afianzar los buenos hábitos, sobre todo porque a partir de los 13 años ya es más fácil que coman fuera de casa y, paralelamente, pueden empezar los trastornos de alimentación, que se reducen en buena parte, con una correcta educación nutricional.

En definitiva, la clave para evitar la obesidad está en mantener una dieta rica, natural y variada, pero también pasa por aumentar el tiempo que se dedica a la actividad física. En los últimos años, "los niños comen más y gastan menos energía".
Tratamiento
El desequilibrio entre las calorías consumidas y las gastadas se originó en los cambios graduales que se produjeron paulatinamente en el complejo conjunto de factores sociales. Los niños son ahora menos activos en los diferentes aspectos de la vida cotidiana. Van a la escuela en transporte colectivo o automóvil, no van caminando o en bicicleta como antes. El tiempo libre lo utilizan en “actividades” sedentarias (Televisión, computadora y videojuegos). Ya no salen a la calle o a los jardines y parques a jugar o “andar” en patines o bicicleta, por la inseguridad y el gran número de vehículos automotores que circulan en todas partes de la ciudad. Los hábitos de alimentación, como los tipos y la composición de la dieta, las comidas fuera de casa y el tamaño de las porciones también se han modificado. La publicidad de alimentos y refrescos en los medios de difusión en las horas que los chicos ven televisión es abrumadora, y los fabricantes saben que este auditorio es terreno fértil para sus productos.

SANDRA G. HASSINK, en su libro "PREVENCIÓN, INTERVENCIONES Y TRATAMIENTO EN ATENCIÓN" agrega guias  para antes de iniciar el tratamiento  médico y argumenta que es necesario que  la familia garantice el apego a las indicaciones; a este respecto, parecen adecuadas las siguientes recomendaciones de la Oficina de Salud Infantil de los EUA:

    El tratamiento deberá iniciase a partir de los dos años de edad en niños con sobrepeso.
    La familia debe estar preparada para el cambio, de lo contrario el tratamiento fracasará.
    El médico tiene la obligación de informar a la familia acerca de las complicaciones de la obesidad.
    El médico deberá involucrar en el programa de tratamiento a la familia y a todos los que participen en el cuidado del niño.
    El médico debe animar e insistir, pero no criticar.
    El programa de tratamiento se elaborará para establecer cambios permanentes.
    El programa de tratamiento permitirá ayudar a la familia a realizar cambios pequeños, pero progresivos.
    El programa de tratamiento deberá incluir la enseñanza para monitorear la comida ingerida y el ejercicio realizado, de preferencia por el niño mismo.
    En casos complicados o con enfermedades agregadas participarán profesionales de otras especialidades para el tratamiento integral, Ej. Cardiólogo, Endocrinólogo, Nutriólogo, Psicólogo etc.
Para lograr estas recomendaciones, los puntos importantes en el tratamiento deben ser:
·         Modificación de los hábitos de alimentación.
·         Modificación del estilo de vida y ejercicio.
·         Modificación de los hábitos de alimentación
El éxito del tratamiento del sobrepeso y la obesidad infantil está en función del tiempo, debe ser a largo plazo y estar basado esencialmente en modificación de los hábitos y conducta alimentaria, el cambio lo favorece una dieta balanceada, hipocalórica que se ajuste al índice de masa corporal y que incluya 30% de grasas, 50% de carbohidratos y 20% de proteínas. Cuando se trata de niños en crecimiento tener presente que el objetivo es mantener el peso actual o bajarlo lentamente mientras crece en estatura.

Modificación del estilo de vida
Se considerara que los hábitos de alimentación se adquieren desde el nacimiento; tanto el médico general como el pediatra deben recomendar y estimular la alimentación al seno materno por seis meses como mínimo e iniciar la ablactación a esa edad con alimentos naturales, frutas, verduras y hasta el séptimo u octavo mes la introducción de carnes, pollo, pavo, cerca del año la carne de res y después del año el pescado, el huevo y los cítricos para prevenir intolerancias y alergias. Evitar los alimentos industrializados y los jugos de frutas por su alto contenido en carbohidratos.

En niños mayores desalentar el consumo de las comidas rápidas, las pizzas, las hamburguesas, los jugos y los refrescos embotellados y preferir el consumo de agua natural o de frutas. Acostumbrar las ensaladas y las frutas en los tres alimentos principales y en los refrigerios. Sentarse a comer a la mesa con la familia en lugar de hacerlo frente al televisor. Las comidas deben hacerse en horario regular para que el niño aprenda las horas para tomar alimentos y minimice los refrigerios entre comidas. Retomar las actividades al aire libre con ejercicios acorde con la edad del niño, fomentar las caminatas y uso de triciclos, patines, carritos de pedales, los paseos dominicales y no usar el auto para distancias cortas.
Ejercicio
El ejercicio permite reducir las grasas sin modificar la velocidad de crecimiento, evita a largo plazo las enfermedades asociadas a la obesidad, a corto plazo mejora significativamente la imagen personal, la autoestima y la sensación de aceptación física y social; en niños de 6 a 11 años reduce el sedentarismo y las horas que le dedican a la televisión.

El incremento de la actividad física va a permitir:

    Aumento del gasto energético.
    Estímulo de la respuesta termogénica aumentando la tasa metabólica en reposo.
    Aumento de la capacidad de movilización y oxidación de la grasa.
    Aumenta los transportadores de glucosa en las células.
    Reducción de la resistencia a la insulina.
    Mejorar la capacidad cardiopulmonar (ejercicio aeróbico).
    Bajar la presión arterial.
    Disminuir los LDL y aumentar los HDL.
    Reducir la grasa corporal y aumentar la masa magra.

El ejercicio físico no debe ser agotador para mantener el peso y promover la salud. Se recomienda para sujetos “sanos” de todas las edades 30 minutos diarios de caminata, trote u otra actividad de intensidad moderada, por 5 a 7 días a la semana; pueden ser fraccionados en lapsos cortos, existe evidencia de que en esta forma se obtienen beneficios similares a los que se logran con actividad continua. Desde luego, que si las condiciones del organismo lo permiten, se puede aumentar el tiempo y la intensidad del ejercicio con lo que se obtienen beneficios adicionales para la salud.





Prevención
Para prevenir la obesidad se requieren programas tendientes a educar al niño y adolescente, enfocados principalmente a cambios de estilo de vida, hábitos y conductas alimentarias, en los que participe toda la familia guiados y coordinados por el médico. De manera que un programa de prevención de la obesidad seguro y efectivo deberá incluir medidas para que el niño y el adolescente puedan evitar el exceso de peso, cambiar sus estilos de vida y las conductas alimentarias, promover el ejercicio, evitar la discriminación, aceptar su cuerpo y mejorar la autoestima. Se debe estimular la ingestión de los cinco grupos de alimentos de la pirámide alimentaria, con adecuado balance de proteínas, grasas carbohidratos y agua natural, en horarios regulares con tamaño de porciones y colaciones suficientes respondiendo a las señales de hambre y saciedad, de preferencia en familia, en ambiente positivo, enseñarlos a relajarse y disfrutar de los alimentos.

Es necesario promover el ejercicio estimulando el movimiento y mantenerlo activo de menos durante una hora al día. Reducir el sedentarismo limitando el ver televisión, los videojuegos y la computadora a menos de dos horas por día. Reemplazarlo por actividades al aire libre como caminata, trote, paseos en los jardines o parques, subirse a los juegos, columpios y volantines, andar en bicicleta organizar carreras. Identificar habilidades especiales para deportes individuales o de equipo y fomentarlas; el éxito en los deportes abre múltiples posibilidades, estimula el autocuidado, la disciplina, la aceptación por otros y la autoestima. Las oportunidades para el ejercicio, la actividad física y los deportes deben estar disponibles no sólo en la casa y con los amigos, sino también en las escuelas y la comunidad. Conforme el niño madura y se da cuenta de sus posibilidades, de sus destrezas y éxitos, entenderá que el ejercitarse y estar en forma está íntimamente relacionado con el bienestar y la salud a largo plazo.

En la medida que el niño y el adolescente aceptan y aplican los cambios en el estilo de vida y los hábitos de alimentación y notan los cambios en su cuerpo, también cambia su percepción del entorno y quienes lo integran. Por lo tanto, el tratamiento exitoso y la prevención de la obesidad y el sobrepeso mejoran la autoestima del enfermo.

Propuesta para la prevención y control de la obesidad y sobrepeso en niños y adolescentes a nivel nacional
Como se ha mencionado en el escrito las principales causas son cambios en los hábitos de alimentación, y modificaciones en el estilo de vida. Las estrategias para prevenir y controlar la obesidad en el país deberán dirigirse a cambiarlas o combatirlas. La tarea no es fácil, se requiere crear consciencia del problema en todos los sectores involucrados, tanto de la magnitud del problema como en las consecuencias para la salud y el impacto en la economía familiar y nacional al incrementarse las enfermedades asociadas a la obesidad y el sobrepeso, que son de evolución crónica, que requieren tratamientos –algunos de por vida- costosos, con frecuencia hospitalización y que deterioran la calidad y acortan la esperanza de vida.

Si los cambios se han dado en lapsos relativamente pequeños ha sido por el fuerte impacto de la publicidad en la población de todas las edades, en prácticamente todo tipo de medios de difusión, promovidos por las empresas transnacionales productoras y comercializadoras de alimentos, específicamente de comida rápida como hamburguesas, pizzas, pollo, sopas instantáneas y otros alimentos precocidos o listos para servirse y refrescos, que son parte de la “transculturación” e invasión de hábitos y costumbres que ha sufrido la sociedad mexicana por otros países, principalmente los EUA.

Se ha anotado que en años recientes el consumo de carbohidratos es mayor que el de grasas y forma parte importante en la génesis de la obesidad y el sobrepeso, por lo tanto, merece mención especial el consumo de refrescos embotellados –fuente importante del exceso de calorías que ingieren estos enfermos- que han sustituido en un gran porcentaje al consumo de leche y agua, y en el cual los mexicanos sólo somos superados por los estadounidenses; en el consumo de Coca-Cola somos campeones según reporte periodístico que se agrega a continuación:

    “De acuerdo con analistas, el éxito de Coca-Cola en México, con ventas de unos 2 mil 400 millones de cajas-unidad, se debe a sus bajos precios y a que en algunas partes del país es más fácil de conseguir que el agua. Según diversos cálculos, México tiene un consumo per cápita anual de leche de 82 litros, contra 150 de refresco.”
    Fuente(s):http://www.mxl.cetys.mx/deptos/vinc/bc/s... Reuters. Mayo 5-2004
Si se toma en cuenta que el consumo de refrescos, en total suma 300 millones de cajas al año en el país, que el valor del mercado mexicano de refrescos asciende aproximadamente a 15 mil 500 millones de dólares, que existen más de 230 plantas embotelladoras en el país que atienden más de un millón de puntos de venta, que el principal punto de venta del refresco en México es la pequeña tienda donde se realiza 75 por ciento de las ventas de refresco, que 24 por ciento se comercializa en restaurantes, clubes, discotecas y hoteles, y sólo uno por ciento en tiendas de autoservicio, resulta evidente que los intereses de los grandes capitales son un obstáculo enorme para implementar restricciones en la publicidad y venta de este tipo de bebidas. Y se explica por qué no progresaron las iniciativas de ley en las cámaras y la propuesta de la Secretaría de Hacienda en el sentido de gravar con impuestos mayores la producción de refrescos y la propuesta en el Senado de la República en octubre de 2005 para reformar el artículo 115 de la Ley General de Salud y el 49 de la Ley Federal de Protección al Consumidor a fin de regular en los medios de comunicación la publicidad de los alimentos “chatarra.”

La Secretaría de Salud, La Secretaría de Educación Pública, el IMSS con su programa PREVENIMSS y algunas ONG, han iniciado campañas publicitarias informando del incremento de la obesidad y su comorbilidad con las consecuencias para la salud, pero no son suficientes. Se deben reforzar y multiplicar esfuerzos coordinados por la Secretaría de Salud como Institución responsable de preservar la salud de la población.

Se deben formar y capacitar grupos ex profeso para realizar campañas de presentaciones con material de apoyo y nivel de entrega adecuado a los diversos grupos y edades de la población -sana, en riesgo y enferma-, en las escuelas, universidades y centros de trabajo, resaltando los peligros del sobrepeso y la obesidad, el beneficio de su control y prevención, las ventajas del consumo de alimentos “sanos”, frutas, vegetales, agua y la promoción del ejercicio en todas las edades. Este material en forma de presentaciones en CD o DVD debería también exhibirse continuamente en las salas de espera de todos los hospitales y clínicas del sector público y privado, en los bancos y oficinas gubernamentales, en los cines y en todos los sitios de reunión que sea posible.

  

ANALISIS DE RESULTADOS.
El instrumento para la evaluación de dicho proyecto de investigación es una lista de cotejo en donde se rescatan los aspectos primordiales que se espera que obtengan los alumnos y padres de familia.
Indicadores 

Logrado
No Logrado.
Regular
Interés en los padres de familia por conocer del tema.



Aceptación de desorden alimenticio.



Estar a disposición de fomentar el cambio social.



Desalentar el consumo de las comidas rápidas.



Estimular la ingestión de los cinco grupos de alimentos de la pirámide alimentaria.



Participación en actividades recreativas.



Limitación de aparatos como consolas de videojuegos, televisión, computadoras, celulares, etc.



Estar en forma está íntimamente relacionado con el bienestar y la salud.



Los cambios de hábitos alimentarios afectan la economía familiar.



Las instituciones de salud brindan información adecuada que incentiven la prevención de la obesidad.



La publicidad influye en hábitos alimenticios sanos.




Conclusión  



Cada vez hay más personas con sobrepeso u obesidad en el mundo y si la tendencia continúa aumentará a un ritmo alarmante en niños con sobre peso y posiblemente tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta. Como sociedad humanista creo que es necesario dar una gran prioridad a la prevención de la obesidad infantil y aumentar los esfuerzos por promover una dieta saludable y equilibrada, a esto debe agregarse hábitos y rutinas de ejercicios para la disminución del sedentarismo que establece una relación simbiótica con la obesidad ya que supone todo un condicionante para su salud general y su bienestar, predisponiendo a los infantes a sufrir otras patologías secundarias y asociadas.

De acuerdo al instrumento de evaluación utilizado se valoró el interés interpretado por los padres de familia que son los encargados principales de los alumnos y su alimentación.
 Considero que la prevención de la obesidad infantil debe comenzar en los primeros años de vida del niño, ya que unos correctos hábitos alimenticios y un estilo de vida saludable, inculcados desde la infancia, son más fáciles de mantener durante la adolescencia y la adultez, y constituyen las mejores armas para evitar. Entre más pronto se inculque son más fáciles de mantener durante la adolescencia y la adultez, por lo tanto, constituyen las mejores armas para evitar el sobrepeso para facilitar y prolongar la vida a los infantes fomentándoles buenos hábitos desde sus primeros años previniendo la obesidad con proyectos basados en una alimentación equilibrada y la práctica de ejercicio físico. Recordemos que “A correctos hábitos alimenticios, un estilo de vida saludable”.